Esta publicación fue escrita en coautoría con Sheila B. Lalwani, estudiante de doctorado y reciente becaria COMPASS acogida por EFF.

Las propuestas de verificación de edad suelen presentarse como un simple intercambio: sacrificar un poco de privacidad para proteger mejor a la niñez en internet. Pero ese planteamiento pasa por alto una pregunta más fundamental: ¿qué les ocurre a las personas que no pueden verificar su edad de ninguna manera? Esto es especialmente un problema cuando se exige a los usuarios demostrar su edad con documentos de identidad.

Las restricciones relacionadas con la edad avanzan con rapidez en todo el mundo. Aunque difieren radicalmente entre jurisdicciones, durante el último año hemos presenciado un fuerte aumento de la garantía de edad obligatoria no solo para acceder a las redes sociales, sino también a otros servicios digitales de alto riesgo.

Por ejemplo:

  • A finales de 2025, Australia se convirtió en el primer país en aplicar una edad mínima que prohíbe a los menores de 16 años crear o tener cuentas en redes sociales. 
  • India aprobó la Ley de Protección de Datos Personales Digitales (DPDP), que incluye el consentimiento parental verificable obligatorio, y mantiene conversaciones en curso sobre restringir las redes sociales.
  • El Reino Unido aprobó la Online Safety Act, que exige la verificación de edad en una amplia gama de servicios que alojan contenido considerado dañino para menores de 18 años. Más de la mitad de los estados de EE. UU. han promulgado leyes de verificación de edad. 
  • Un informe de expertos de la Comisión Europea recomienda prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 13 años. También recomienda la verificación de edad obligatoria para que las plataformas garanticen que los usuarios sean «apropiados para su edad». 

El problema del acceso 

Las leyes de verificación de edad que se basan en que los usuarios cuenten con un pasaporte, una licencia de conducir, una tarjeta de crédito u otros documentos similares vigentes que acrediten su identidad excluyen a sectores importantes de la población.  Y este problema es de alcance global: millones de personas carecen de documentos de identidad emitidos por el gobierno o enfrentan dificultades constantes para obtenerlos o actualizarlos. 

Aproximadamente 15 millones de ciudadanos adultos estadounidenses no tienen licencia de conducir, y otros 2,6 millones carecen de cualquier identificación oficial con fotografía, lo que deja a grandes grupos bloqueados para acceder a contenidos o servicios en línea. El Reino Unido enfrenta una situación similar: las verificaciones de edad suelen depender de pasaportes, licencias de conducir u otras alternativas reconocidas, lo que puede plantear dificultades particulares a quienes no tienen esos documentos.

Gran parte de la defensa en torno a la verificación de edad se centra en los daños a la privacidad que esta conlleva. Sin embargo, estas medidas también amenazan algo más fundamental: el acceso igualitario a la información y la capacidad de ejercer el derecho a la libertad de expresión. 

Lamentablemente, los sistemas de verificación de edad fomentan el acceso desigual a la información y ofrecen una solución asimétrica para encontrar información esencial, construir comunidad y participar en el debate público. A medida que los gobiernos y las empresas exigen cada vez más que los usuarios demuestren su edad antes de acceder a servicios en línea, estas personas corren el riesgo de quedar excluidas de buena parte de internet. 

Efectos en los países de la mayoría global 

Las leyes de verificación de edad redefinen quién puede expresarse, quién puede acceder a la información y quién queda excluido del espacio público digital. En otras palabras, la verificación de edad no es una medida de seguridad neutral: constituye una barrera estructural que excluye de manera desproporcionada a ciertos grupos —en particular, a los de la mayoría global— y altera la arquitectura de la expresión en línea a escala mundial. Algunos de estos grupos ya están marginados fuera de línea, y la verificación de edad extiende esa exclusión a los espacios digitales.

Por ejemplo, 850 millones de personas en el mundo no tienen documento de identidad. La mayoría de ellas vive en países de ingresos bajos y medios de África subsahariana y Asia meridional. El Banco Mundial señala que muchas pertenecen a grupos marginados y que más de la mitad de quienes carecen de documentación de identidad tienen además hijos cuyos nacimientos no han sido registrados. Las mujeres son particularmente vulnerables y tienen un 8 % menos de probabilidades que los hombres de contar con un documento de identidad. Otros grupos vulnerables también tienen menos probabilidades de contar con uno: los adultos de países de bajos ingresos menores de 25 años, quienes tienen educación primaria o menos, y quienes viven en zonas rurales. 

Un documento de políticas de EDRi señala que las leyes de verificación de edad ofrecen soluciones tecnológicas rápidas, pero pasan por alto desafíos estructurales de larga data y socavan la universalidad de internet. El análisis concluye que estas leyes tienen graves implicaciones para los derechos humanos y, irónicamente, perjudican a las mismas personas que dicen proteger. Además, dependen de la recolección masiva de datos perjudicial contra la que las organizaciones de derechos humanos, incluida EFF, luchan desde hace décadas. 

Por ejemplo:

  • En Marruecos, una iniciativa para restringir el acceso de los menores prohibiría a los menores de 13 años crear cuentas en plataformas de videojuegos. Esto podría generar dificultades para quienes tienen documentos de identidad con información incompleta sobre el año de nacimiento. Además, esta iniciativa también afectaría a quienes intentan salir de Marruecos.
  • En Egipto, la falta de documentos de identidad ha generado dificultades para grupos minoritarios como los baháʼís.
  • Las personas apátridas también tendrían dificultades bajo las leyes de verificación de edad. Los rohinyás, la mayor población apátrida del mundo, a menudo carecen de documentos de identidad. 
  • La población bidún de Kuwait tampoco cuenta con los documentos de identificación adecuados. Según Amnistía Internacional, esto lleva a muchas personas a depender de tarjetas de identidad civil estándar, que pueden resultar restrictivas.  
  • Nigeria lanzó un programa nacional para dotar de tarjetas de identidad a su población en 2007. Desde entonces se han registrado 64,4 millones de personas, lo que representa apenas algo más del 30 % de la población del país.
  • El sistema de la kafala, una práctica vigente en varios países de Oriente Medio, también plantea desafíos para las leyes de verificación de edad. Bajo este marco legal, la residencia legal de los trabajadores migrantes y su situación laboral están vinculadas a un empleador específico. Esto puede dejar a las personas apátridas o a los trabajadores migrantes expuestos al trabajo forzoso y a restricciones de movimiento. 

Sin documento de identidad, no hay acceso

Las leyes de verificación de edad tienen menos que ver con confirmar la edad de un usuario que con crear barreras a la participación en línea que muchas personas no pueden superar de manera fiable. El resultado neto es un menor acceso, una mayor recolección de datos y una mayor probabilidad de exclusión desigual o errónea del acceso a la información en línea. 

Nadie duda de la importancia de proteger a la niñez en internet. Aunque quienes las defienden afirman que las leyes de verificación de edad protegen a los menores frente a contenido dañino, el acoso en línea y la adicción digital, estas leyes no son la solución. Vulneran derechos fundamentales de libertad de expresión y plantean riesgos significativos para la privacidad.  

EFF lleva tiempo advirtiendo contra el control de acceso por edad en internet. La tecnología de verificación de edad suele ser imprecisa e invasiva de la privacidad, y a medida que más países consideran implementar verificaciones basadas en documentos de identidad, los riesgos van más allá de la censura y la vigilancia y llegan a excluir por completo a algunas personas. Por eso trabajamos con grupos en EE. UU. y en todo el mundo para oponernos a estas leyes, y por eso esperamos que te sumes a nuestro esfuerzo.

Para más información sobre cómo luchar contra las leyes peligrosas de verificación de edad, visita nuestro centro de recursos en eff.org/age